Sant Jordi

Recién llegada de Londres, y de pasear por sus golosas cadenas de librerías Waterstone’s, Blackwell y Borders, sin olvidar la gran Foyles que jamás abandona mi columna derecha, con sus cuatro pisos de puro éxtasis -y comprobar con cierta tristeza que algunas librerías de viejo van cerrando sus puertas- es casi una sobredosis de letras pisar Barcelona en pleno Sant Jordi, del cual he seleccionado una ilustración (cómo no) medieval para encabezar esta entrada.

Y eso después de la feria, dónde la gran noticia no era la crisis sino el fin de la sequía: Dan Brown publica novedad el 15 de septiembre, se titula “The Lost Symbol” (a la espera de que Planeta anuncie el título definitivo y la fecha de publicación en castellano) y aunque nadie sabe de qué va, sus editores respiran tranquilos: se han acabado las penurias. En mi opinión, es buena noticia. Jamás he creído que Dan Brown le robe lectores, pongamos por caso, al filósofo Giorgio Agamben, y en cambio sí logra incrementar el flujo de ingresos de la industria, permitiendo así que se puedan financiar proyectos menos rentables. El problema de esta ecuación, como Adam Smith sabría señalar, es la imperfección humana. Cuando, como el entrañable Manolito de Quino, todos quieren más. Dándole la vuelta al dicho, la virtud no sólo está en el medio porque es equidistante, sino porque además es justo: consiste en repartir las ganancias de los best-séllers entre los primos hermanos menos afortunados (la poesía, la literatura, las humanidades) y que cuentan con menos lectores pero que son igualmente necesarios para la difusión de las ideas y de la cultura.

En ese sentido, el mercado editorial anglosajón practica esa regla a pies juntillas, y al lado de las máquinas de ganar dinero conviven larguísimas estanterías repletas (¡se me saltan las lágrimas!) de títulos sobre historia medieval, filosofía o arte -por no mencionar las filas y filas de literatura por autor- que para sí querrían las mejores librerías de este país nuestro. Como siempre pienso en los libros como hijos adoptivos en busca de hogar, deseo que hoy encontréis al vuestro entre las paradas de Barcelona, o bien disfrutando de la Noche de los Libros de Madrid.

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